27 de septiembre de 2017

NOCHES DE FOGATA - Un cuento de Ulises Juárez Polanco




“La muerte del autor como descubrimiento o redescubrimiento, como nacimiento —no a manera de vuelta, no hay volver cuando se muere, sino es tan sólo una forma de decirlo—; es decir, se vuelve atemporal y al mismo tiempo presente.

La desaparición física del autor lo hace presente, y de esta forma se desentierra, se levanta desde la profundidad de su tumba donde permaneció todo su tiempo de vida, y así regresa, asomando la cabeza y hablando por primera vez, para muchos, las mismas palabras que dijo siempre.
(…)
Por eso no vale la pena llorar la pérdida de tal o cual autor, porque en realidad ésta no existe, por el contrario, si a su muerte renace, podemos estar seguros que jamás se irá de nosotros, porque la vida es todo eso que no vemos, lo que se esconde detrás de nosotros mismos, en este caso, atrás de esa danza energética que se da al interior de cada uno de los libros de esos muertos tan vivos que siguen dialogando con nosotros los lectores.

Juan Mireles
Escritor Mexicano



NOCHES DE FOGATA

Ulises Juárez Polanco 
Nicaragua

Detrás de ti quedan ahora cosas despreocupadas, dulces.
Pájaros muertos, árboles sin riego.
Una hiedra marchita. Un olor de recuerdo.
 No hay nada exacto, no hay nada malo ni bueno,
 y parece que la vida se ha marchado hacia el país del trueno.
        Joaquín Pasos, “Canto de guerra de las cosas

 Nadie recuerda, niños, cuando comenzó el hambre, los hombres de entonces estaban ocupados de cosas más importantes, como el tamaño de sus pantallas de televisión o el resultado de un juego de fútbol. El más anciano de nosotros, el Abuelo, comparte estampas de aquellos años, cuando era cipote y todavía distinguía a los márgenes de las carreteras parcelas de tierra siendo sembradas y cosechadas por los campesinos, los jóvenes jugando en los ríos y los árboles abrazando el camino. Ahora ya no hay carreteras, ni campesinos, mucho menos cultivos, árboles ríos. Queda la tierra, el polvo que nos cubre. Una extensión de predios sin límites y el polvo que llena todo lo que lo que el ojo ve. El Abuelo vivió ese cambio. Sus padres, dice él, no sabían lo que hacían, creyendo que aún había tiempo, y que otros, si volteaban la mirada, harían algo por ellos. Nadie hizo nada. Ahora tiempo es todo lo que sobra, y está cubierto de polvo  como nosotros

Los primeros cambios se dieron en la organización de las ciudades. Cuando el hambre era ya evidente las prioridades cambiaron. Todos comenzaron a discutir la importancia de las autoridades, que, sin proveer comida o agua, restringían la búsqueda de estas. Sin ningún congreso, sin ningún plenario o votación, la población rechazó a las autoridades. Alguien sugirió que se transfiriera el poder a los faquires, y que ellos gobernaran, por ser dignos de una actitud asceta que les permitía pasar largas temporadas sin ingerir alimentos. Si alguien era capaz de evitar que el hambre nos atrapara serían ellos. Pero teníamos demasiados faquires, y resulta que los faquires después de todo también comen.

Comenzó la anarquía y el hambre nos llevó al caos. No me confundan, niños, digo “nos llevó al caos”  pero ustedes no hicieron nada, fueron ellos, los otros, los de entonces. Los más fuertes se adueñaron de lo que había, del agua y provisiones de las ciudades. Pero lo que había era finito, tenía límites. Y cuando las reservas también se acabaron, la desesperación creció. Fue entonces cuando regresamos a nuestras formas primitivas, la del hermano cazador y la del hermano recolector. Escapamos de las ciudades y regresamos al campo, a lo que aún quedaba de los bosques. ¿Ustedes recuerdan, niños, las fotos de los bosques que en las noches de fogata les mostramos? Eran grandes, o no tan grandes, pero eran. Les dije que el hambre nos llevó al caos, pero ahora pienso que es todo lo contrario: en nosotros siempre estuvo el caos que nos trajo al hambre.

El hambre que tienen es hosca, lo sé, pero deben escucharme. Cuando las ciudades sucumbieron y los bosques eran nuestros refugios la organización cambió. Ni presidentes ni alcaldes, ni límites entre ciudades. Nos formamos en manadas, como animales salvajes, y comenzamos a deambular errantemente, cada una con un guía o persona alfa. Nuestra naturaleza primitiva resurgió. Con el éxodo, los edificios se convirtieron en ruinas, depósitos de concreto demasiado lejos de donde podíamos encontrar algo que comer. Elementos que considerábamos indispensables se convirtieron en chatarra y fueron olvidados, pendientes todos de satisfacer la necesidad básica: comer. Con el caos y el hambre, no había teléfonos o Internet, a nadie le importaba qué ropas llevaras encima o la marca de tus zapatos. Lo básico: comer. Supongo, niños, que ustedes comprenden esto que les digo. En los bosques, cuando todavía había bosques, o en los campos, cuando todavía había campos, fuimos poco a poco encontrando otro modo de vida, uno más simple pero efectivo. Cazábamos, o recolectábamos, o recuperábamos, cuando todavía era posible recuperar provisiones olvidadas, y todo lo logrado se repartía entre todos. Fuimos más eficientes, más justos, fuimos un poco felices. Así sobrevivimos varios años, como insectos que a los lejos divisan una luz y van directo a ella, esperando sea verdadera. Pero antes del hambre ya habíamos descuidado el campo. Ya el hambre se había instalado fuera de las ciudades, pero en las ciudades no lo sabíamos, o no nos importaba. Ya el hambre se había apropiado de nosotros, incluso antes que ella llegara. Y lo poco que había aquí afuera mermó.

Algunas manadas nos reencontramos, perplejos de la aridez absoluta. No encontrábamos animales para cazar y la tierra solo producía tierra. Para aquel entonces el Abuelo ya era padre, y temía por sus hijos. El polvo apareció de la nada, como una lluvia fantasmagórica que cayó de lanada. Neblina perpetua de tierra que impedía las expediciones, si bien sabíamos que detrás de ella no encontraríamos nada. Poco a poco comenzaron a morir hermanos nuestros, por el hambre.

Alguien, en medio de aquel panorama desolador, tuvo la idea que los muertos podían traer vida. A la mayoría les resultó repulsiva esta idea. Otros argumentaron, Libro en mano, que las escrituras mencionan al Profeta invitando a comer el cuerpo de su cuerpo, y comer el cuerpo de un hombre, cualquier hombre, hecho indiscutiblemente a semejanza de su Padre, y por tanto, cuerpo del Profeta también, no iba en contra de ningún código moral o religioso. Y otra vez regresamos a otro estado primitivo, de comernos a nosotros mismos.

Por pudor absurdo, no se devoraba a los muertos de la misma manada, sino de otras. Éramos suficientes manadas, y todas establecidas en áreas no tan lejanas, que cuando alguien enfermaba corríamos a dar a aviso a la otra manada, desde donde nos informaban si ellos también tenían algún proyecto en camino. Las manadas que primero tuvieran proyectos listos intercambiaban entre sí. Sí, les llamábamos proyectos, pero era comida. Yo sé, niños, esto para ustedes es ordinario y les estoy aburriendo, pero hoy es noche de fogata. La subsistencia a base de proyectos, o canibalismo, trajo problemas evidentes. Nadie se preocupaba por los demás de hecho, procurábamos que el prójimo se enfermara, porque eso garantizaba que la otra manada nos proveyera de comida. Pero las manadas fueron reduciéndose, al punto que cada una ya no era de treinta o cincuenta miembros, sino de diez, de doce. Alguna vez aparecía un nicho donde encontrábamos buena tierra, o provisiones vencidas que, después de todo, comíamos desesperados. Pero el caos nos tornó en bestias, y, aterrorizados, abolimos los proyectos. La alternativa fue caminar por los caminos que alguna vez fueron ríos, rezando por encontrar cualquier cosa comible. El estómago ya estaba acostumbrado a comer lo que fuera; y lo que antes era basura, ahora era comida. El tiempo se dejó de medir como antes, como hacían los de entonces. Ya no importa si es viernes, o lunes, o si es trece de mayo o diez de enero. Ahora importa cuántos días han pasado desde la última vez que comimos debidamente. Y contamos así dos días, cinco días, doce días, veinte días, y si llega al mes, y no hemos ingerido la comida justa, hacemos noches de fogata, y recordamos cómo empezó todo, aunque ya nadie recuerde cuándo comenzó el hambre.

Recordamos cómo comenzó todo, para que ustedes, nuestros hijos, les cuenten a los hijos de nuestros hijos nuestra historia, porque nosotros tenemos que partir. Cada proyecto provee de comida a diez personas, y nuestra manada tiene veinte. ¿Recuerdan cómo el Abuelo cuenta de su lucha con una bestia salvaje que le arrancó el brazo? La bestia salvaje fui yo, desesperado porque ustedes comieran algo. Así descubrimos lo primitivo de nuestra naturaleza. Hoy es noche de fogata y debemos hacer lo que debemos hacer. Hace unos minutos hicimos la rifa, y el Abuelo y yo tenemos que partir, por ustedes.


Cuando lleguen a viejos, respetarán la piedra, si es que llegan a viejos, si es que entonces quedó alguna piedra. Aunque nadie recuerde cómo comenzó el hambre, ustedes contarán la historia.

6 de septiembre de 2017

Poemas- Solange Saballos

Solange Saballos (Managua, 1992). 

Ladrona 

Prefiero bailar en el filo de tus manos
para no caer en el pozo de tus palmas ni
darte ocasión de jactarte de mis sentimientos
de plastilina.

Prefiero estar en el alféizar de la ventana, 
presta a lanzarme,
mientras esperás que caiga
en la trampa de tus brazos al otro lado.

Prefiero entrar en tu ser de modo
inolvidable y robar tus prendas 
a que consigas algo de más  que ver a través
del cristal de mis ilusiones.

Prefiero correr, trepar paredes, huir y
nunca ser tuya, con tal de 
palpar la adoración y devoción que
se expresa en tu frustración por tenerme.

Soy ladrona de sentimientos, tu dama
inalcanzable, la que esta fuera de tus ligar, 
tu eterna fugitiva...
Y aunque no podas dominarme jamas, 
tenés algo que ninguno de mis 
demás adoradores tiene...

Mi preciado "amor".

Unos tragos de más



Hay que conocerse
                             más alla
de unos tragos 
                            de más.

Seamos buenos conocidos
¡No!, seamos de los mejores:
en los que han cosechado dicha
en escasos encuentros.

Mirame, sin enfocarme.
Mirame, difuminada.
Mirame, ausente de mi.

Hay que dejarse llevar
                                   más allá
de la fantasía
                      inconcreta.

Con abstraerse no se consigue
más que 
...Olvidarse...
           De lo correcto.

¿ Aún no lo comprendés ?
Des-cri-fra-lo.

Fabricadas de dudas
Saborizadas de alocohol
Prediseñadas. Expectantes.

Te imponías
con la obligación
del cigarro prendido:
-Está encendido. Hay que fumarlo.

¿ Es la tentación del capricho
             confundible
con la certeza del querer ?




Inflorescencia nostálgica

Ella es un girasol que voltea su flor
en cada esquina, cada parada
donde los rayos matinales
iluminan sus historias
con ese alguien de turno.

De esos lugares regados de brácteas
removidas por promesas de aire.
Ya no hay más que uno o varios
recuerdos que arrancan lágrimas 
                                                             a la memoria.

Por eso, 
recogí granos reminiscentes
de las mejores que pude hallar
entre los despojos.

Y asi poder sembrar
una carcajada desengañada.
A cada lugar donde vaya.

Ser en la soledad

      La flor que ríe al contar

                                   Los pétalos inocentes ahora ausentes.



Memoria popular reseteada

Soy un ser sin memoria
La revolución popular
no se impuso, heroica
dentro de mi imaginario
colectivo
infantil

Me contaron de un mal sueño
Un dormir con desasosiego
Dolores de espalda
en la cama de recuerdos
que nacieron de
ellos.

Esos otros decidieron aislarme
Borrando los buenos recuerdos
- si es que alguna vez los tuvieron-
Y llenaron mi cabecita
de los horrores
cruentas batallas, 
familias separadas, 
Y mentiras socio-comunistas

Vi
echados a la basura
incontables manifiestos
marxistas- leninistas
En nombre del pragmastismo.

Vi 
bibliotecas enteras
ser desdeñadas, 
prohibidas y destruidas
sin poder hacer nada.

Las ideas rescatables fueron
señaladas por la mala praxis
de liders belicos.
Los intelectuales
fueron muertos.

O mártires de utopías
Idolizados o arrumbados
fetichizados.

Mi edad 
estaba vedada a 
interpretar el pasado
Pero pude ver la transición
de siglo a siglo, 
Y tomé como himno
a la revolución digital.

No tardó en oponerse
la generación anterior.
Las peleas que destinaron 
para que los futuros hijos
nacieran en un mundo 
de paz
fueron reemplazadas por 
el rencor y la envidia.

Sistemas socio-económicos opresores
Y la astucia de transformar
las herramientas en un espejo
que no nos devolvía 
nuestra cara 
sino imagen 
definida por ellos, sí, los otros.

Era la que veíamos
surgir del espejo laberíntico
Cómo ser-qué-ser-cuándo-dónde
Resaltados por 100,000 anuncios
parpadeantes, influencers plásticos y
el albor de la era de la mentira
automatizada

El dinero se volvió
más importante aún 
Se convirtió en 
la llave definitiva
para acceder
a nuestra libertad individual

Los sueños revolucionarios populares
Se le dejan reservados, por lástima, 
A unos cuantos idealistas.
A los que puedan pagar por ello. 

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Solange Saballos (Managua, 1992). Escritora creativa y periodista cultural. Creadora del blog Palmereando, dedicado al periodismo cultural independiente. Columnista en Casi literal.

Ha escrito, producido y dirigido dos cortometrajes de bajo presupuesto: “De paso en paso” (2013) y “Unos tragos de más” (2014).

Ha publicado en páginas web y blogs como Soul-Lotus, Noticultura, Política Mente Incorrecto y Yo soy art. Ha llevado clases y talleres de teatro, dirección, narrativa, poesía, periodismo, actuación y guion.

Le gusta dárselas de escritora underground y se apasiona por el arte en todas sus formas. Sus poemas están dispersos por la red.

12 de julio de 2017

Poemas de Cristian Charlot Molina



Cristian Charlot Molina Bello
Jinotepe, Carazo 1978.

"Mi contacto con los libros fue y siempre ha sido a través de las bibliotecas públicas, razón por la cual siempre he agradecido la inmensa y noble labor de los que dirigen estos rincones mágicos"



Evocaciones

Quiero no estar aquí para estar contigo.
En el espacio ausente.
Evoco muecas, casi sonidos.
Lamento el tenue olor de tus suspiros.
La casi nula perfilacion de mis sentidos
Yace el recuerdo, olor dormido.
Quiero habitar en el país de los olvidos
Donde te encuentras, mientras yo vivo
Después iremos a recoger flores.
Te cantare una canción en mi regazo.
 Por ese instante todo ha valido.



Amante

Quiero que me veas como si fuera la primera vez
Que calcules mis hondonadas y llanuras
Amante
Quiero susurrarte una canción de amor al oído Y
Despertar la concupiscencia en tus ojos
Amante
Quiero que dejes la luz encendida, que tu deseo sea
La fuente de mi goce.
Amante
No dejes de sorber todas mis reminiscencias que abundan
En mañanas de amaneceres tenues
Amante
Quiero que poses tu mirada en mi rostro en el eterno agitar de los cuerpos
Desmenuza mis olores e imprégnalos en tu memoria, son el rastro inconfundible de mis deseos
Amante
No solo entres en mi cuerpo, gana el territorio de mi psiquis que es donde más te anhelo.




Levedad

Entre el abrir y cerrar del párpado hay un vacío.
Temprano agujero, atestiguando
el signo perpetuo de la angustia,
Miseria, desconsuelo.
Inmerso en mi mundo interior,
te llevo en el viaje a rincones más seguros, floridos.
Simulación consciente.
Perpetuo anhelo.
Deseo constante para llevar olvido.
A la espera silenciosa.
¿Escuchas algo?
¿Ruido?


La otrora, la que no se queda con nada, esa, la mala.
La que desdoblada finge ser buena, casta.
Sin romper los silencios, enmudecida, casi beata.
Dualidad, mimetizada.
Luego, la verdadera, surge deslizándose como el agua.
Aquella, la que conoces, a la que
Pides tregua. ¡Basta!
Esa, la antigua, la que sin pudor y en calma
Vierte su corazón,
Unos le llaman alma.
Expectación yacente.
Éxtasis.
Amor.
Nada.



Conceptualizando

Padres
Personas desconocidas a las que nunca escogiste.
Escuela
Primer lugar donde te enteras que eres diferente
Iglesia
La fuente de párvulos temores
Cédula
Sin ella no existes
Título universitario
Reconocimiento para ser parte del status quo.
Cónyuge
La elección del intrincado desequilibrio químico corporal.
Amante
Autosugestión que nos hace creer que tenemos libre albedrio
Yo
Una creación de la nada, habitante de nunca jamás.

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Cristian Charlot Molina Bello Jinotepe, Carazo 1978. Abogada y Notaria de Profesión. La otrora se convierte, artífice en búsqueda del sentido a través de las palabras. Ha participado en Talleres de poesía que imparte el Poeta Luis Rocha en La Fundación Luisa Mercado en Masatepe

26 de junio de 2017

Poemas de Alan Aragón




Alan Aragón
Managua, 1985.

“La música me llevó a la literatura y la literatura me hizo más fascinante la música”
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Amor Estructural

Son columnas barrocas de mármol tus piernas

mi amor la basa que las sostiene.

Mi aliento anhela recorrer tu fuste

y enloquecer en tus curvas salomónicas.

Son de ensueño los bucles que adornan tu capitel,

me dormiría sin dudas en ellos.

Te besaría desde el ábaco y  bajaría en el movimiento

helicoidal de tu cuerpo hasta llegar a terminar con cincel

las tallas monumentales de tus pies.

!Que bella eres!




Dualidad

“Me envenenan los besos que voy dando…”
Joaquín Sabina
Dualidad es la vida misma,

Nacer para morir y no saber cómo vivir.

Te extrañé en mis noches de desazón,

Cuando solo el sereno me consolaba.

Te pensé conmigo otra vez,

Le puse tus modos a la música que escucho y,

No debería decirlo, sin embargo busque olvidarte en muchas más.

Nadie apareció.

¿Casualidad o destino? No sé, pero

Te encontré de nuevo, tengo miedo, me hueles a la misma,

¿Acaso yo he cambiado también?

No sé, porque, cuando no estas te extraño y muero,

Y cuando estas muero por que no te tengo.

Y así me invento vivir contigo o sin ti.

Pero todo lo anterior es para mientras.




Lluvia
“No podemos hacer mas
Que dejarla caer y disfrutarla;
Los que pueden”


Todo se agita alrededor

Todo pareciera apresurarse.

Las motos aceleran

La gente corre como si adelante no cayera

Los autos encienden sus luces y todavía es medio día.


Se siente inminente e infaltable

Para muchos deseada y para otros, su llegada, aumente el drama

A unos inspira cosas inefables,

Otros sienten que les llama.


No sé si algún día descubriré que gracia tiene cuando cae

Pero cuando no está la añoramos,

Y cuando viene, atrasa.

Se escriben historias de amor con ella,

Pero también ambientes de desgracias

Nostálgica, feroz, romántica y atroz

Poema, canción, ficción, tuya y mía.


Retumbos hay antes que venga,

Y una vez que pasó, todo parece nacer de nuevo

Se siente esperanza en las calles y el campo

Hay una casa que fue llevada y una familia

Que llora como ella.

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Alan Aragón. Managua, 26 de Mayo 1985- Arquitecto y Diseñador Gráfico. Guitarrista aficionado. 

Vivió sus primeros años en Managua y después se mudó a Masatepe en donde vive actualmente.

Actualmente es Director de la Biblioteca Luisa Mercado de la Fundación del mismo nombre con sede también en Masatepe.


12 de junio de 2017

¿Y vos, ya viste La Princesa Paca ?


La tv movie 'La Princesa Paca', coproducida por RTVE y La Cometa TV, y protagonizada por Irene Escolar y Daniel Holguín, narra el amor del escritor nicaragüense Rubén Darío con la española Francisca Sánchez. La historia se dio a conocer al gran público en 2014 con la publicación de la obra 'La Princesa Paca', escrita por Rosa Villacastín, nieta de la jardinera Francisca, y por el escritor Manuel Francisca Reina.

Irene Escolar y Daniel Holguín encabezan el reparto de esta tv movie que también cuenta con la participación de actores como Ana Wagener (Emilia Pardo-Bazán), Israel Elejalde (Valle-Inclán), Petra Martínez (Francisca), o Luisa Martín (Juana), entre otros. La tvmovie se presentó el pasado mes de febrero en el Ateneo de Madrid.

Un amor histórico

El escritor nicaragüense Rubén Darío paseaba una mañana de 1898 con Valle-Inclán por los jardines de la Casa de Campo cuando se quedó prendado de una joven que ayudaba a su padre, jardinero real. La joven resultó ser Francisca Sánchez del Pozo, “Paca”. Darío estaba en la cima de su carrera como poeta, diplomático y periodista, además de legalmente casado con Rosario Murillo. Ello no fue impedimento para que, enfrentándose a los convencionalismos de la época, vivieran una intensa historia de amor en la que Paca descubrió junto a Darío un mundo en principio totalmente ajeno a ella: el de la intelectualidad del Madrid y el París de la época.

Acá te dejamos en link de la película para que la disfrutes.

Dale clip.  La Princesa Paca. 

Ver mas :


Recientemente La revista Niú  realizó una  entrevista  al actor Daniel Holguín, el actor español que interpretó a Rubén Darío en La Princesa Paca.




9 de junio de 2017

Escribir desde o sobre el dolor.


Centroamérica cuenta reunió durante  el desarrollo de  su quinta edición  la presencia de nombres representativos de la literatura actual, como es el caso de Piedad Bonnett Poeta y escritora colombiana, y los escritores españoles Manuel Jabois y  Jesús Marchamalo.

En esa ocasión el escenario fue el Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra, lugar donde los escritores sostuvieron un  conversatorio con el periodista español Iker Seisdedos, quien figuró como moderador. 

Escribir desde o sobre el dolor, fue el tema de la velada, partiendo de las siguientes preguntas: ¿Cómo se escribe desde el dolor? ¿Puede la literatura alcanzar propiedades terapéuticas? ¿Qué lleva a un autor a hablar públicamente de temas dolorosos que pertenecen a su intimidad?

La primera intervención fue de Piedad Bonnett autora del libro “Lo que no tiene nombre”, título que escogió la poeta para narrar una tragedia que la dejó sin palabras. Su hijo Daniel, un prometedor artista de 28 años se había suicidado un fin de semana de mayo del 2011;  dos días después que ella había recibido un premio literario.

La historia de Daniel encerraba un espíritu  trágico semejante al de las historias griegas, porque se trataba de una especie de destino, un destino concebido de una manera moderna: es decir algo que no se explica por la voluntad de nadie si no como un sin sentido de la vida, algo que cae como un rayo sobre el ser humano y de un esfuerzo brutal del protagonista por vencer ese destino  (…) Yo sentí que era una historia con un enorme sentido, que merecía ser contada” expresa la escritora,  haciendo una referencia a dicha  tragedia.


Bonnet afirma que al inicio vaciló acerca de escribir o no este suceso, pero luego reflexionó e hizo al final de cuenta,  lo que hace en la vida: Contar. “No lo escribí para sanarme,  sino para recuperar a ese hijo, decirme de alguna manera quien era él, volver a tenerlo a través de las palabras” “La literatura es entre otras cosas compensación” “Escribí con serenidad porque lo acepté”  asevera la escritora, quien más adelante en otra de sus intervenciones habló del suicidio como un derecho individual y personal.

Lo cierto es que el suicidio es un tema tabú en nuestra sociedad, porque normalmente se piensa que el individuo es un ser egoísta, transgresor del sexto mandamiento por lo tanto no merece cristiana sepultura. Muchos son quienes tienen y defienden esta concepción en contra posición de quienes lo reconocen como un derecho.

Por su parte Manuel Jabois nos cuenta su experiencia como periodista y nos habla acerca de su obra  “La Estación violenta” la cual finalmente puede catalogarse como una crónica fría y desapegada que puede llevarnos a la confusión por la objetivad con la que se escribe.

Cuando hablamos del dolor, lo hablo desde el punto de vista periodístico. Considero que uno debe hacerlo no apegado a la cursilería, a la adjetivación fácil ni a las lágrimas. No me gusta ese tipo de periodismo, no es ese modo de contar las cosas”  afirma Jabois.

Jabois asevera que se ha mantenido bastante alejado del dolor y defiende en la medida de lo posible la idea que el periodista no debe cambiar el mundo, si no presentarlo tal y como es.

El  periodista reporta dolor, tristeza, desesperación, frustración, y el  hecho de que el dolor sea ajeno no significa que no afecte al periodista, en situaciones difíciles las penas de otros se convierten en propias, de una manera diferente indudablemente. Sin embargo, en ocasiones la actitud de temor y negación por parte de los periodistas de ser protagonistas de las experiencias dolorosas que otros están enfrentando, los obliga involuntariamente a perder algún tipo de empatía con el afectado, no es el caso de Manuel  Jabois que prefiere contar el dolor dándole más importancia al desarrollo del  acontecimiento sin caer un reportaje  lastimero.
 
Jesús Marchamalo en su intervención brindó una gran lista de libros de escritores y  ensayistas que sostuvieron el dolor entre sus líneas, el dolor vivido por la experiencia y el dolor que algunos sobrellevan como resultado del ejercicio de la escritura.

A través de sus años de lectura ha descubierto  que  la literatura que proviene del dolor es una literatura más honda, más profunda y cuenta con mayor prestigio que la literatura creada por aquellos que gozan el escribir.

No faltó la mención de algunos  escritores, ensayista y  poetas  que después de largas  sesiones de lecturas, recitales poéticos, y exposiciones de narrativa  decidieron ser parte de la lista sangrienta y dolorosa  de quienes reclaman para sí el derecho de dar por finalizada su existencia.

Lo cierto es que la literatura también es el sitio  preciso donde podemos mirar hacia atrás y describir el horror, el lugar donde podemos asomarnos al abismo y sostenernos sin caer. 

Por todo lo anterior,  no podemos negar que la literatura es y será una deslumbrante exploración del dolor, propio y ajeno. Un dolor que nos hace identificarnos, encontrarnos, vivirlo plenamente y finalmente contarlo.



8 de junio de 2017

Poemas de Sarahí Mendoza

Sarahí Mendoza.
Somoto, Madriz. 1989.









Pura vida…Mujer.

Dicen que aquí la vida no vale nada, que busque como irme para otro lado, por ejemplo, España, donde el euro si pueda pagar por mis servicios.
En mis pechos todavía hay leche caliente y sudor agridulce para amantar a los cinco hijos que tengo, cada uno con más deficiencias que el anterior.
El caso es que … no hay caso, a veces pienso que …no pienso… y lo que pienso es que no me tengo que agüevar porque son varoncitos mis hijos y sé que ellos sufren menos que las mujeres.
Y no me agüevo, me consuelo, si cuando él se crio lo hizo con agüemasa, y sus hermanos  iban con el mismo uniforme a la escuela, unos en la mañana y otros en la tarde y conoció su primer par de zapatos a los 16 años y eran burros como para caminar en tres vidas.
Conocí mi primer hombre a los 12 años y el quinto hijo lo tuve a los 16, que coincidencia, aunque digan que las hijas y los papas no tenemos nada en común, además como los zapatos de mi papa yo también soy burra, o por lo menos eso dicen.
Aunque digo que no pienso, pensándola bien, me acuerdo de su propuesta, chavala igual que yo, me dijo que nos fuéramos juntas para España, que allí pagan bien, que pusiéramos las escrituras de la casa ….
-Pero y mis chigüines y mi papa….no loca no puedo-le dije-aunque quiera prefiero que nos muramos de hambre juntos.
Una semana completa insistió la maje, al final no nos fuimos porque la terminaron corriendo de su casa.
Un catre viejo la recibió, era lo único que tenía que ofrecerle y de alimento leche caliente y sudor agridulce, porque al igual que a mis hijos a ella también la amamanté para que no muriera de hambre.
Bastaron 30 días y 30 noches para que creciéramos juntas y descubriéramos que los techos de cartón no se mojan solo con la tristeza de la lluvia, todo lo contrario, se mojan con el descubrimiento de dos mujeres con hambre de afecto.

Porque no voy a repudiar los hípicos
Si vienen con irá y calamidades,
Ayer lo vi:

Y desciende la gente blanca
Montada en sus caballos.

La música explota en los oídos de la otra gente:
Menuda y morena,
Gorda y negra,
India y marica,
Blanca y pelo crespo.
La música explota en los oídos
de la otra gente…

y las calles hieden a cerveza
y las camisas a cuadros, sombreros y botas puntudas
hacen eco en las mentes infantiles.

A algunas mentes adultas
Ya carcomidas nos queda la doble moral:
Para volar lejos,
Para volar verga.

Porque en el pueblo pequeño y polvoso,
El año nuevo es sinónimo de hípico, de misa y alcohol.

Ya vienen, ya vienen,
Ya vienen el hombre y la mujer
Montados en caballos o en camionetones.

La mujer con alto sombrero y pelo pistoleado
El hombre con alta pistola escondida
Por si alguien lo quiere joder…

Ya vienen, ya vienen los que se parecen a los santos.



La obra gris.

Sandalias y espinas, el agua y el moho de la mano. Un viento se lleva su cabeza desbaratada.
Muchos poemas en tu nombre, a mí me los escriben viva, que coincidencia.

¿Qué te llevamos a la tumba en este día?
Revistas, espectáculos

¿Quién tiene el derecho de entregar tu cuerpo?
¡La womensaphiens que no llora, escritora,
quisiera escribir en francés tanta admiración!

También amo el dinero sobre todo para pagar por sexo.

A vos te sacan los sacos de comida,
la postiza rodeada de pollos: yugular sin sangre, a mí el veneno del estómago,
estoy a punto de echar espuma por la boca.

Tus dientes apestan a piedra, a tubos,
mi hígado a insensateces, penetraciones que no recuerdo.

Soy pesada física y emocionalmente por eso me detestan,
no creas, ser indígena es un negocio, una capacidad especial para vender revistas y espectáculos.

A mi casa no les interesa ir, es monótono el bacanal, mestizo, para ir a donde vos hay aventura, especies en peligro de extinción. SOS ESPECIE EXTINTA.





Re-cortes periódicos.

Mi fe: Supermercado.
Erosionada yo.

Rasco los huevos que pone la iglesia y el gobierno
por última vez sobre el traje del bautismo,
el de primera comunión, el uniforme de la escuela, el de los quince años,
el velo del casamiento.
Huelo mis manos
y siento el rancio de sus años residentes en mi cuerpo.

El café y la leche hirviendo no me queman,
yo quemo tu raja de leña cuando entra a mi horno.

¿Con qué valor extirpé las hernias discales de tu columna?
¿Con qué valor aguantaste la cabalgata que pegué sobre tu angustia?

Te paralizo con mi lengua,
ahora soy más insolente y malcriada
y me creo la gran cosa.

Le voy contar al comité inquisidor de la ciudad en que echaste raíces
que me distes besos negros desalinizando cada gota de calor.

Machaco cebolla en tus ojos
y atizo el fuego del espíritu de contradicción.

Mi precio se dispara, un difícil trance para la economía:
filas de gente pidiendo sexo, teatro y poemas
en bacinillas de hospital. 

y dirán no es digna ni de la mierda de los chanchos
pero querrán oír las malas palabras,
para entonces estaré lejos,
putiando para otro menú, en otra ciudad.

No me interesa ser la señora de la ciudad
Colonia en pleno auge
Siglo del turismo y la migración.

No quiero ir vestida con trajes al estilo chica da silva
o María la del barrio,
en transición clase mente social.

¿Qué más da?
No tengo la casa construida con el esfuerzo de la migración a España
DEJEN DE JODER NO ME INTERESA

La calle central y la actriz de teatro no me tientan
Porque el barro me resquebrajó
ese tuquito de mierda
que sembraron en mí cabeza
y camino descalza con espinas en los talones,
llena de augurios para los días venideros.
Llora feliz la zarigüeya por sobrevivir un día más al pie del cerro.

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Sarahí Mendoza: Somoto, Madriz, 1989, actriz de teatro, narradora oral, fotógrafa aficionada. Carga una profunda necesidad de expresar lo que le duele, actualmente explora su identidad ETNOFETICHITISTA.

Fotografias proporcionadas por Sarahí Mendoza.