16 de febrero de 2018

DIVERTIMENTO VILLANO / SCHERZO CON STEAK BURGER MA NON TROPPO - Pablo Centeno-Gómez

Granada 2018 - Fotografía Eveling Flores. 


Ya vienen los puetas, ya se oyen los cohetes. Retumba el Mombacho
y se arma el pereque.
La Pancha se alista con nacatamales, Víctor con rosquillas, mondongo
y aguacates.
La alcaldesa brinca de puro contento con los atabales y el obispo reza
por las saturnales.
Pobres los caballos que halan el coche donde va el monarca
como un Víctor Hugo de Francia,
con Gloria a su lado y la poeta Belli y la poeta Blanca.
El coche está ornado de flores y jícaras y Chichí entronado con altivo porte saluda a la gente meneando la nuca a un lado y a otro.
Con gesto triunfal levanta la vista, agita los brazos, sonríe, bendice
como en urbi et orbi;
flamante, pensando en su suerte grandiosa y destino divino,
con gracia galana y gran disimulo se rasca la panza.
Y así, casi dundo de enorme contento y orgullo
-pasando debajo los arcos de palmas y globos entre los chicheros
que el paso acompasan con ritmos tribales-
de pronto, el laureado poeta detiene el cortejo y con voz pintoresca
de corno de vaca, exclama: ¡Clarines! ¡Laureles!
¡Juro que te quiero Poesía. Te amo, te adoro, sos todita mía,
mía, mía, mía, Poesía!
Y en oyendo esto se ha encolerizado la Gloria y a grito pelado
le dice a Chichí: -¡Hey maje!, ¿Qué es eso?
¿Acaso de mi te estás riendo? Pues ¡vaya! ¡Que te parta un rayo!
Y ¡zas! Le zampa un tortazo.
…………………………………………
-Ohhh, y entonces ¿qué más? ¿que que qué por aquí, y más más por allá?
-Que no. No ahora. Vamos, date prisa prix, Granada está que arde.
Ahhh, el gentío alegre en Calle La Calzada: chicas, vino, birra,
artistas, payasos, marimbas y libros y arpas.
-Y los poetas del mundo que asisten, “¿de dónde vinieron a la Epifanía?
¿De Persia? ¿De Egipto? ¿De la India?” ¿Y los nicas?
-Los de Nicaragua son casi los mismos cada año . Sí, broder,
¡los meeeesmos! ‘’adornados con todas sus plumas /
y su perspectiva de adecuada jerga’’. Luciendo sus botas, chaquetas, sombreros y capas en los escenarios de la pasarela.
Y el último día, cuando en las isletas del lago pasean, celebran y brindan
los poetas egregios; los otros -poetas menores de edad o de a pie,
sin enganche en los altos círculos-, pueden en el parque de la Gran Sultana usar el micrófono abierto y decir sus versos ante algunos curiosos dispersos.
Y ahí sí pueden reírse de ‘’la conciencia espantable de nuestro amado cieno’’.
Un áureo sonido anuncia el final del festejo.
Et beneditio Dei omnipotentis descendat super vos et maneat semper


_____________________________________________________________________________________________________



Pablo Centeno-Gómez (Granada, Nicaragua, 1943) poeta nicaragüense. Vivió en Italia y Francia, donde realizó sus estudios universitarios. Desde 1980 hasta 2004 se desempeñó como catedrático y director de Cultura en la UNAN-Managua. Impulsó los encuentros Nacionales Interuniversitarios de Poesía, la Jornada Dariana Universitaria y los Simposios de estudio de la Literatura Nicaragüense; la creación de la comisión Nicaragüense Interuniversitaria de Cultura y la Cátedra y Jornada Carlos Martínez Rivas. En 1983, publicó el poemario Trascender los límites. En 1995 el gobierno francés le otorgó la Orden Palmas Académicas. En septiembre de 2007 publica se compilación, reordenamiento, introducción y notas de la poesía reunida de Carlos Martínez Rivas. Ha traducido poesía de Jacques Prévert y de Louis Aragón.

10 de enero de 2018

No todo lo que mato me lo como.


Bhawani Das. Pteropus giganteus. Murciélago (1778-82)

Por Elena Pereyra.

Llevo años en cruenta batalla contra los murciélagos que han decidido cohabitar conmigo sin mi permiso; animales que si bien son una especie que ayuda a mantener el ecosistema, en mi casa son una plaga. Tal vez en el campo o volando hagan bien su labor, pero en mi cielo raso sólo pernoctan, orinan y cagan y el guano es perjudicial para la salud del humano. También es perjudicial el bacanal que hacen todas las noches, revoloteando de manera escandalosa en ésta su guarida, despertado a las otras especies que aquí vivimos y necesitamos el descanso porque nosotras sí somos diurnas. 

En fin, como sugirió don Pedro Segundo García (personaje del libro La Casa de Los Espíritus) intenté entablar un diálogo, porque aseguran que los animales son inteligentes y entienden, así que metiendo la cabeza por la escotilla de mantenimiento del cielo raso, de buena manera les expliqué que este no era un lugar donde fueran bien recibidos (menos aún si insisten en no pagar alquiler) y que en esta casa hay reglas de convivencia bien claras, las cuales -por su propia naturaleza- ambas partes sabíamos que ellos no iban a poder cumplir, entonces era mejor que se marcharan, así, sin mayores sobresaltos, sin ser echados por las malas y bueno, me ignoraron. 

Recuerdo mandé a pedir una máquina que emitía ondas sonoras de alta frecuencia para ahuyentarlos, la cual por cierto, si alguien conoce otro tipo de uso que le pueda dar o me la quieren comprar me avisan, porque para ahuyentar murciélagos no sirve. Y ya que para conectarla había instalado un tomacorriente en el cielo raso, a sugerencia de otra gente compré unas bujías salvajes que mantenían aquello como si fuera Las Vegas 24/7. Mi consumo de electricidad en la estratósfera pero nel, esos bichos horrendos a como fuera seguían aquí enrranchados. Volví a asomarme por la escotilla de mantenimiento, les dije que como no entendían que mi casa no era su casa, íbamos ahora por las malas. Di el portazo (o el escotillazo) y llamé a Terminex, Fuminex, Rodex, etc, ellos me explicaron que por regulaciones del MARENA sólo pueden intentar sacarlos aplicando un gas que es en realidad bastante inocuo porque son especie protegida. Yo que sé lo que es echar gases, sabía que éso no funcionaría, que pasadito el mal olor regresarían y así fue. Una fumigada, dos fumigadas, tres fumigadas, cuatro fumigadas, cinco fumigadas, n cantidad de fumigadas y NADA, los malditos iban y volvían. De esta forma, la empresa de fumigación pudo pagar por año y medio al menos a dos sus empleados a costillas mías gracias a los hermanos murciélagos. En mi batalla daba también ingresos al que mes a mes venía a barrer y sacar el guano del cielo raso, así como a Sumimedco por la compra de guantes y mascarillas, a Futec Industrial por la compra de galones de desinfectantes y ambientador, a Plastinic por las bolsas, al Hotel Seminole por la noche de hotel donde me quedaba cada día de fumigación con mi hija y ni hablar del día libre con goce de salario que se tomaba mi ayudante casera. Qué maravilla! 

Cuando les hice ver que no estábamos logrando NADA, dijeron que tal vez ellos debían ahuyentar a los queróptidos con el gas y yo contraatacar metiendo a albañiles y techeros a que sellaran todo orificio por el cual se meten. Voilá! Así gasté, gasté y gasté en cerrar hoyitos, porque los malditos seguían aquí. Reclamaba ya no solo a las empresas de fumigación sino a los contratistas que sellaron los orificios por donde podían meterse. Entonces un día, a uno se le prendió el bombillo y quitó una hilada de tejas del techo y notó que debajo de las tejas habían hoyos a causa del corrosivo orín del murciélago. Los malditos, al no lograr entrar al cielo raso, se quedaban en el huequito que se forma entre la teja y la lámina de zinc. Unas cuantas miaditas y zuuuum, vuelta pa´dentro, a “nuestro” hogar dulce hogar. Vaya, ese día me di cuenta que la urbanizadora que me vendió esta casa no aplicó a la cubierta un anticorrosivo antes de poner las tejas. Ni modo, tuve que quitar todo el techo y volverlo a poner. TODO. Las guerras son millonarias, yo no. Mi bolsillo también estaba resistiendo fuertemente este enfrentamiento contra los murciélagos, pero la esperanza es lo último que se pierde y tal vez ahora sí lográbamos acabar con la plaga. Yizussss.

Tuvimos un tiempo de paz, hasta que comencé a escuchar sus inconfundibles chillidos de ecolocación. Llamé a todas las tropas y ahora resulta que lo que yo escuchaba, dijeron, era en el techo del vecino; pero como vivo en un townhouse y comparto la pared central con ellos, mi hiperacusia hace que los oiga, mas no es aquí. Oqueeéi. Ay, pobrecito mi vecino. Yo sé lo terrible que es ese problema, pensé tantas veces mientras seguía escuchando el revoloteo. Llegué a creer que mi padecimiento de hiperacusia estaba en niveles biónicos ya que escuchaba los revoloteos de los murciélagos del vecino tan cerca como si estuvieran revoloteando en mi techo, sobre mi cama. Así estuve en estado de negación absoluta, intentando callar a los demonios que me decían “están en tu casa”, hasta que tuve un huésped que dijo no padecía lo mismo que yo y me aseguró que escuchaba a los murciélagos EN MI CASA. Oh nooooo!!!! Otra llamada a las tropas especiales. Se subieron a observar y notaron que esa pared que separa mi casa de la del vecino, no está realmente sellada y por ahí se vienen otra vez a mi casa. ¡Uatafok! Imbéciles, pero si parte del trabajo que ya me habían cobrado incluía sellar la división entre las casas!!!!!!!!!!!!!!!!! Así que encabronada, contraté a otra empresa que cerrara éso y el contratista, cuando le platiqué por qué quería cerrar, me comentó que conocía a alguien que exterminaba a los murciélagos con una sola visita. Vaya, por fin doy con alguien que sí se presta a matarlos, que es cabal lo que yo quiero hacer con estos irredentos que viven en mi casa. 

Lo llamé. El tipo me hizo mandar a comprar a Honduras un veneno que los mata. Fue realmente una odisea el paso ilegal del producto por la frontera y puesto aquí, sintiéndome feliz, llamé a quien me recomendó el producto y resulta está haciendo unos trabajos en Guacalito de la Isla y no puede venir a mi casa. Ni modo, lo haré yo. Qué hay que hacer, le pregunté. Me dijo que debía atrapar a unos cuantos murciélagos vivos, embarrarlos con aquélla pasta y soltarlos en el cielo raso. Ellos embarrarían a los demás y morirían. Sé que a estas alturas han de imaginarme con cara de Gargamel tras los Pitufos, intentando atrapar a los ejemplares a los que los embarraría con su suerte, pero no, me dan asco esas ratas con alas y yo jamás haría algo así. Contraté a alguien dispuesto al sicariato de queróptidos en complicidad mía, y el señor, muy mayor me dijo: “Doñitá ¿y si le traigo una animala? Con una animala se le acaban estos problemas. Eso sería más fácil que atrapar a estos malditos, mejor que los atrape ella que es bárbara para éso”. Recordé que ya alguien me había dicho que metiera a una gata en mi cielo raso y bueno, le dije al señor que no podía ser tan mala onda con una gata y que igual después el cielo raso iba a oler mal, esta vez a caca y orín de gato. Él me aclaró que no estaba refiriéndose a una gata sino a una boa… Bueno, ustedes me conocen y saben de mi fobia por las serpientes. Casi hago un PLOP al mejor estilo de Condorito. Espeluznada, le dije al señor que estaba réqueteloco. Que volviéramos al plan de atrapar a unos cuantos para embarrarles la pasta y listo. “Veya, me dijo, yo se los vuá sacar. Ay deme unos mil quinientos pesos y yo regreso mañana.”

Volvió. Traía un saco lleno de cabezas de ajo trenzadas, dos yardas de tela roja y dos galones de algo que llamó “Vampirín”. Me mandó a pasear y que volviera en tres horas. Regresé y esta vez me tocó pagar hotel para mí y para la familia del vecino por 4 días, ya que el maistro, sencillo y buenagente, en esa solución que llamó “Vampirín” se le ocurrió mezclar cipermetrina con fosfuro de hidrógeno... 

Meses después comencé a ir al psiquiatra, porque aunque ustedes no lo crean, yo sigo escuchando murciélagos en el cielo raso. Ahora no solo chillan sino se ríen de mí a carcajadas, y como en el Condominio me prohibieron terminantemente solicitar servicios a empresas fumigadoras, he decidido vender mi casa. 

Cuento que no es un cuento. 


2 de enero de 2018

En memoria de Pablo Antonio Cuadra y Vicente Huidobro.


Hoy se cumplen 16 años de la partida de nuestro querido poeta  Pablo Antonio Cuadra  quien durante en vida se destacó como  ensayista, crítico de arte y de literatura, dramaturgo, artista gráfico e ideólogo nicaragüense. También un día como hoy, hace 70 años muere, Vicente Huidobro, poeta chileno. Iniciador y exponente del movimiento estético denominado creacionismo, es considerado uno de los más destacados poetas chilenos, junto con Gabriela Mistral, Pablo Neruda, y Pablo de Rokha.

Acá le presentamos algunos poemas selectos de la obra de ambos:


PABLO ANTONIO CUADRA
(Managua, Nicaragua; 4 de noviembre de 1912 - 2 de enero de 2002)


AUTOSONETO

Llaman poeta al hombre que he cumplido.
Llevo mundo en mis pies ultravagantes.
Un pájaro en mis venas. Y al oído
un ángel de consejos inquietantes.

Si Quijote, ¡llevadme a mi apellido!
—De la Cuadra—: cuestor de rocinantes,
y así tenga pretextos cabalgantes
mi interior caballero enloquecido.

Soy lo sido. Por hombre, verdadero.
Soñador, por poeta, y estrellero.
Por cristiano, de espinas coronado.

Y pues la muerte al fin todo lo vence,
Pablo Antonio, a tu cruz entrelazado
suba en flor tu cantar nicaragüense.

                                                  (1938)

LA NOCHE ESTRELLADA-
VINCENT VAN GOGH



LA LUNA ES UN POETA EMBRIAGADO
"Jenesuis qu'un viveur lunaire.
LAFORGUE
El bebedor nocturno ha bebido
la alucinante
palabra
             ha bebido
la ardiente oscuridad
                                   y cae.
Sobre el mullido azul
            ebrio
          reposa:
No mira el paso
cauteloso del jaguar
            No advierte
            cómo la indefensa belleza
           devorada fue
por los fieros colmillos luminosos

            (¡oh
enemiga
                                  sanguinaria
                                       claridad!)
No advierte, no —al Este y al Oeste—
cómo su sueño enciende la cólera
estelar —y al Norte
y al Sur— multitudes
levantan sus teas
                           queman
el oscuro
misterio que las hizo visibles.

PENUMBRA DE AMOR EN NOCHE
-SAUL NEGELBERG


 LA NOCHE ES UNA MUJER DESCONODIDA

Preguntó la muchacha al forastero:
—¿Por qué no pasas? En mi hogar
está encendido el fuego.

Contestó el peregrino: —Soy poeta,
sólo deseo conocer la noche.

Ella, entonces, echó cenizas sobre el fuego
y aproximó en la sombra su voz al forastero:
—¡Tócame! —dijo—. ¡Conocerás la noche!





VICENTE HUIDOBRO.

(Santiago, Chile, 10 de enero de 1893-Cartagena, 2 de enero de 1948)


ARTE POÉTICA

     Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
Cuanto miren los ojos creado sea,
Y el alma del oyente quede temblando.

     Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
El adjetivo, cuando no da vida, mata.

     Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
Como recuerdo, en los museos;
Mas no por eso tenemos menos fuerza:
El vigor verdadero
Reside en la cabeza.

     Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas!
Hacedla florecer en el poema ;

Sólo para nosotros
Viven todas las cosas bajo el Sol.

     El Poeta es un pequeño Dios.

                                                De El espejo de Agua, 1916.



LA POESÍA ES UN ATENTADO CELESTE

Yo estoy ausente pero en el fondo de esta ausencia
Hay la espera de mí mismo
Y esta espera es otro modo de presencia
La espera de mi retorno
Yo estoy en otros objetos
Ando en viaje dando un poco de mi vida
A ciertos árboles y a ciertas piedras
Que me han esperado muchos años
Se cansaron de esperarme y se sentaron

Yo no estoy y estoy
Estoy ausente y estoy presente en estado de espera
Ellos querrían mi lenguaje para expresarse
Y yo querría el de ellos para expresarlos
He aquí el equívoco el atroz equívoco

Angustioso lamentable
Me voy adentrando en estas plantas
Voy dejando mis ropas
Se me van cayendo las carnes
Y mi esqueleto se va revistiendo de cortezas
Me estoy haciendo árbol Cuántas cosas me he ido convirtiendo en
                                                                                    [otras  cosas...
Es doloroso y lleno de ternura

Podría dar un grito pero se espantaría la transubstanciación
Hay que guardar silencio Esperar en silencio

                                                                  De Últimos poemas, 1948



CANTO II
Mujer el mundo está amueblado por tus ojos







5
Se hace más alto el cielo en tu presencia
La tierra se prolonga de rosa en rosa
Y el aire se prolonga de paloma en paloma
Al irte dejas una estrella en tu sitio
Dejas caer tus luces como el barco que pasa








10
Mientras te sigue mi canto embrujado
Como una serpiente fiel y melancólica
Y tú vuelves la cabeza detrás de algún astro
¿Qué combate se libra en el espacio?
Esas lanzas de luz entre planetas








15
Reflejo de armaduras despiadadas
¿Qué estrella sanguinaria no quiere ceder el paso?
En dónde estás triste noctámbula
Dadora de infinito
Que pasea en el bosque de los sueños










20
Heme aquí perdido entre mares desiertos
Solo como la pluma que se cae de un pájaro en la
          ( noche
Heme aquí en una torre de frío
Abrigado del recuerdo de tus labios marítimos
Del recuerdo de tus complacencias y de tu











25
          ( cabellera
Luminosa y desatada como los ríos de montaña
¿Irías a ser ciega que Dios te dio esas manos?
Te pregunto otra vez
El arco de tus cejas tendido para las armas de
          ( los ojos
En la ofensiva alada vencedora segura con orgullos 









30
          ( de flor
Te hablan por mí las piedras aporreadas
Te hablan por mí las olas de pájaros sin cielo
Te habla por mí el color de los paisajes sin viento
Te habla por mí el rebaño de ovejas taciturnas
Dormido en tu memoria







35
Te habla por mí el arroyo descubierto
La yerba sobreviviente atada a la aventura
Aventura de luz y sangre de horizonte
Sin más abrigo que una flor que se apaga
Si hay un poco de viento







40
Las llanuras se pierden bajo tu gracia frágil
Se pierde el mundo bajo tu andar visible
Pues todo es artificio cuando tú te presentas
Con tu luz peligrosa
Inocente armonía sin fatiga ni olvido









45
Elemento de lágrima que rueda hacia adentro
Construido de miedo altivo y de silencio
Haces dudar al tiempo
Y al cielo con instintos de infinito
Lejos de ti todo es mortal









50
Lanzas la agonía por la tierra humillada de
      ( noches
Sólo lo que piensa en ti tiene sabor a eternidad
He aquí tu estrella que pasa
Con tu respiración de fatigas lejanas
Con tus gestos y tu modo de andar







55
Con el espacio magnetizado que te saluda
Que nos separa con leguas de noche
Sin embargo te advierto que estamos cosidos
A la misma estrella
Estamos cosidos por la misma música tendida








60
De uno a otro
Por la misma sombra gigante agitada como árbol
Seamos ese pedazo de cielo
Ese trozo en que pasa la aventura misteriosa
La aventura del planeta que estalla en pétalos de









65
      ( sueño
En vano tratarías de evadirte de mi voz
Y de saltar los muros de mis alabanzas
Estamos cosidos por la misma estrella
Estás atada al ruiseñor de las lunas
Que tiene un ritual sagrado en la garganta











70
Qué me importan los signos de la noche
Y la raíz y el eco funerario que tengan en mi
      ( pecho
Qué me importa el enigma luminoso
Los emblemas que alumbran el azar
Y esas islas que viajan por el caos sin destino a










75
      ( mis ojos
Qué me importa ese miedo de flor en el vacío
Qué me importa el nombre de la nada
El nombre del desierto infinito
O de la voluntad o del azar que representan
Y si en ese desierto cada estrella es un deseo de











50
      ( oasis
O banderas de presagio y de muerte
Tengo una atmósfera propia en tu aliento
La fabulosa seguridad de tu mirada con sus cons-
      ( telaciones íntimas
Con su propio lenguaje de semilla
Tu frente luminosa como un anillo de Dios







85
Más firme que todo en la flora del cielo
Sin torbellinos de universo que se encabrita
Como un caballo a causa de su sombra en el aire
Te pregunto otra vez
¿Irías a ser muda que Dios te dio esos ojos?







90
Tengo esa voz tuya para toda defensa
Esa voz que sale de ti en latidos de corazón
Esa voz en que cae la eternidad
Y se rompe en pedazos de esferas fosforescentes
¿Qué sería la vida si no hubieras nacido?









95
Un cometa sin manto muriéndose de frío
Te hallé como una lágrima en un libro olvidado
Con tu nombre sensible desde antes en mi pecho
Tu nombre hecho del ruido de palomas que se
      ( vuelan
Traes en ti el recuerdo de otras vidas más altas








100
De un Dios encontrado en alguna parte
Y al fondo de ti misma recuerdas que eras tú
El pájaro de antaño en la clave del poeta
Sueño en un sueño sumergido
La cabellera que se ata hace el día








105
La cabellera al desatarse hace la noche
La vida se contempla en el olvido
Sólo viven tus ojos en el mundo
El único sistema planetario sin fatiga
Serena piel anclada en las alturas







110
Ajena a toda red y estratagema
En su fuerza de luz ensimismada
Detrás de ti la vida siente miedo
Porque eres la profundidad de toda cosa
El mundo deviene majestuoso cuando pasas







115
Se oyen caer lágrimas del cielo
Y borras en el alma adormecida
La amargura de ser vivo
Se hace liviano el orbe en las espaldas












120
Mí alegría es oír el ruido del viento en tus cabellos
(Reconozco ese ruido desde lejos)
Cuando las barcas zozobran y el río arrastra tron-
     ( cos de árbol
Eres una lámpara de carne en la tormenta
Con los cabellos a todo viento
Tus cabellos donde el sol va a buscar sus mejores











125
     ( sueños
Mi alegría es mirarte solitaria en el diván del
     ( mundo
Como la mano de una princesa soñolienta
Con tus ojos que evocan un piano de olores
Una bebida de paroxismos
Una flor que está dejando de perfumar











130
Tus ojos hipnotizan la soledad
Como la rueda que sigue girando después de la
     ( catástrofe
Mi alegría es mirarte cuando escuchas
Ese rayo de luz que camina hacia el fondo del
     ( agua
Y te quedas suspensa largo rato








135
Tantas estrellas pasadas por el harnero del mar
Nada tiene entonces semejante emoción
Ni un mástil pidiendo viento
Ni un aeroplano ciego palpando el infinito
Ni la paloma demacrada dormida sobre un











140
     ( lamento
Ni el arcoiris con las alas selladas
Más bello que la parábola de un verso
La parábola tendida en puente nocturno de alma
     ( a alma
Nacida en todos los sitios donde pongo los ojos
Con la cabeza levantada













145
Y todo el cabello al viento
Eres más hermosa que el relincho de un potro en
     ( la montaña
Que la sirena de un barco que deja escapar toda
     ( su alma
Que un faro en la neblina buscando a quien
     ( salvar
Eres más hermosa que la golondrina atravesada











150
     ( por el viento
Eres el ruido del mar en verano
Eres el ruido de una calle populosa llena de 
     ( admiración
Mi gloria está en tus ojos
Vestida del lujo de tus ojos y de su brillo interno
Estoy sentado en el rincón más sensible de tu 











155
     ( mirada
Bajo el silencio estático de inmóviles pestañas
Viene saliendo un augurio del fondo de tus ojos
Y un viento de océano ondula tus pupilas
Nada se compara a esa leyenda de semillas que
     ( deja tu presencia
A esa voz que busca un astro muerto que volver a













160
     ( la vida
Tu voz hace un imperio en el espacio
Y esa mano que se levanta en ti como si fuera a
     ( colgar soles en el aire
Y ese mirar que escribe mundos en el infinito
Y esa cabeza que se dobla para escuchar un mur-
     ( mullo en la eternidad
Y ese pie que es la fiesta de los caminos













165
     ( encadenados
Y esos párpados donde vienen a vararse las cente-
     ( llas del éter
Y ese beso que hincha la proa de tus labios
Y esa sonrisa como un estandarte al frente de tu
     ( vida
Y ese secreto que dirige las mareas de tu pecho
Dormido a la sombra de tus senos









170
Si tú murieras
Las estrellas a pesar de su lámpara encendida
Perderían el camino
¿Qué sería del universo?
                                           
                                                    DE ALTAZOR O EL VIAJE EN PARACAÍDA

19 de octubre de 2017

Poemas - Cynthia Thais Alfaro Sandoval



Cynthia Thais Alfaro Sandoval
(Managua Junio de 1998 )





Canto a las fantasmas

Me parte en dos los gritos de medianoche,
vociferados por niñas de vestidos muy nobles
con los ojos convertidos en cristal
y la lengua llena de zacate y sal.

Busco a la mujer que se ha perdido
por esa calle rancia como el vino,
de sus labios obligados a dar sorbos,
arrancadas sus medias entre tantos sollozos.

Qué se puede hacer con las piernas moradas,
qué se puede hacer con los pechos pintados
de clorídeo y un viaje agrio
al cruzar puentes ensangrentados.

Arde mi vientre por el llanto lunar
que pare con rabia un recuerdo infernal
al ser carne, dolor, propiedad
de las manos de un vil ancestral.

Iban matando doncellas y perforando sus siluetas,
empeñando sus cuerpos por un par de monedas.
Lloriquean las fantasmas con mejillas grisáceas,
cantando sus finales, cantando a la nada.

Siguen merodeando las fantasmas,
¡ay, marchitas pestañas de golondrinas!
Temen a los pasos que pronto las visitan
tras las risas de un maldito femicida.


Migajas

Tengo escarabajos en los labios
que asfixian palabras
cuando propinás tus amenazas
contra la pared,
la calle,
la almohada,
al no saber cuál me duele más.

Vos me arrebataste la vida
al cortar mi sueño umbilical
porque no resulté una hija,
una risa,
una artista,
y tan sólo conjuro un inmenso dolor.

Mis abéñulas fueron cortadas
al vociferar cómo destruiste el hogar
de aquel fantasma maternal
que una vez llegó a mi puerta,
mi arena,
mi celda,
y más nunca sintió amadas sus alas.

Ideaste culpas que adiestraban
dónde las brujas no calzaban
por golpes en ¡diablos! esta espalda,
esta cama,
esta aura,
dedicando tus noches a ver errores.

A la merced de “aborrezco tus regresos”,
más que las ilusas incomprensiones
de resguardar tu rostro del hielo
al no escupir tus insectos,
tus golpes,
tus miedos,
porque odiás que no seré vos.


Enciendo una pipa

Enciendo una pipa
para el hastío universo de mentiras,
la carne podrida
de los elitistas,
la prostitución del pueblo
que consigue
panes con sus rezos,
los bigotes
del usurpador de mis sueños,
el chakra,
la mandala,
la calma
de una maga
de cuarenta años.

Enciendo una pipa
para un temblor que no pasa,
los vestigios
de una entraña bucólica,
mis virginidades
succionadas de plata
en una calle desconocida
por tus hijos
tus obispos
y tus presos,
porque nunca titulaste
a la desdicha,

Enciendo una pipa
para los piececitos muertos,
la pinza del suicidio,
la politiquería
de los medios,
una bailarina renca
en el cabaret,
el punto final
del “Poema III”,
la rancidez
y mi desdén
aunque la culpa
me carcoma a piezas
por un fallo
en fumar
el dolor ajeno
de estos lechos.



Agonía I

Comprendo la dolencia
del niño acuchillado
por la negligencia
de un puerco
autoproclamado
“Salvador de los pobres”
que entrega remesas
a cambio de piernas
o bocas frescas
porque nadie acepta
la ceguera
de mi tierra muerta
al colocar velas
a un cerebro imaginario
en la podredumbre
de la fe.




Monomanía de vos

Ciertamente, no sos el hombre
del laberinto eterno
que me había inventado.

No sos la ráfaga de viento
detrás de mi ventana
cuando danzo desnuda.

Y yo, que no construí
las fisuras de mis labios
con tus letras de antaño.

No autoricé una indefensión
ante el huracán
que entregó tu astucia.

Si bien sé que estás hecho
de tiempos perfectos,
de aplausos, brebajes y libros contados.

Reconozco la utopía
fabricada en tus pestañas
para anular el temor de las noches
cuando no encuentro mis manos.

¿Quién explica la insensatez
de esta atadura?
Si tu boca sabe a tormenta
y me estoy ahogando;
tras perder mi rastro
al dedicarme firmemente
a la monomanía de vos.


Cynthia Thais Alfaro Sandoval nació el sábado 13 de junio de 1998 en Managua, aunque su crianza tiene alma masayense.
Sus letras se exhiben sigilosamente en el sitio web de poesía fotográfica Versos de Crystal, la sección “Parto sin Parteras” del periódico digital Nuevas Miradas –donde es redactora integral- y en su blog Delirio Místico.
Es co- creadora del poemario, sobre salud mental, Desde mi Ventana. Además, escribió y dirigió los cortometrajes “Las Sombras” y “Saudade”; este último originado de su guion teatral.
Actualmente cursa tercer año de Comunicación en la Universidad Centroamericana UCA; mientras deambula entre cafunés imaginarios, mandalas para la ansiedad y catarsis por las noches.