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9 de junio de 2017

Escribir desde o sobre el dolor.


Centroamérica cuenta reunió durante  el desarrollo de  su quinta edición  la presencia de nombres representativos de la literatura actual, como es el caso de Piedad Bonnett Poeta y escritora colombiana, y los escritores españoles Manuel Jabois y  Jesús Marchamalo.

En esa ocasión el escenario fue el Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra, lugar donde los escritores sostuvieron un  conversatorio con el periodista español Iker Seisdedos, quien figuró como moderador. 

Escribir desde o sobre el dolor, fue el tema de la velada, partiendo de las siguientes preguntas: ¿Cómo se escribe desde el dolor? ¿Puede la literatura alcanzar propiedades terapéuticas? ¿Qué lleva a un autor a hablar públicamente de temas dolorosos que pertenecen a su intimidad?

La primera intervención fue de Piedad Bonnett autora del libro “Lo que no tiene nombre”, título que escogió la poeta para narrar una tragedia que la dejó sin palabras. Su hijo Daniel, un prometedor artista de 28 años se había suicidado un fin de semana de mayo del 2011;  dos días después que ella había recibido un premio literario.

La historia de Daniel encerraba un espíritu  trágico semejante al de las historias griegas, porque se trataba de una especie de destino, un destino concebido de una manera moderna: es decir algo que no se explica por la voluntad de nadie si no como un sin sentido de la vida, algo que cae como un rayo sobre el ser humano y de un esfuerzo brutal del protagonista por vencer ese destino  (…) Yo sentí que era una historia con un enorme sentido, que merecía ser contada” expresa la escritora,  haciendo una referencia a dicha  tragedia.


Bonnet afirma que al inicio vaciló acerca de escribir o no este suceso, pero luego reflexionó e hizo al final de cuenta,  lo que hace en la vida: Contar. “No lo escribí para sanarme,  sino para recuperar a ese hijo, decirme de alguna manera quien era él, volver a tenerlo a través de las palabras” “La literatura es entre otras cosas compensación” “Escribí con serenidad porque lo acepté”  asevera la escritora, quien más adelante en otra de sus intervenciones habló del suicidio como un derecho individual y personal.

Lo cierto es que el suicidio es un tema tabú en nuestra sociedad, porque normalmente se piensa que el individuo es un ser egoísta, transgresor del sexto mandamiento por lo tanto no merece cristiana sepultura. Muchos son quienes tienen y defienden esta concepción en contra posición de quienes lo reconocen como un derecho.

Por su parte Manuel Jabois nos cuenta su experiencia como periodista y nos habla acerca de su obra  “La Estación violenta” la cual finalmente puede catalogarse como una crónica fría y desapegada que puede llevarnos a la confusión por la objetivad con la que se escribe.

Cuando hablamos del dolor, lo hablo desde el punto de vista periodístico. Considero que uno debe hacerlo no apegado a la cursilería, a la adjetivación fácil ni a las lágrimas. No me gusta ese tipo de periodismo, no es ese modo de contar las cosas”  afirma Jabois.

Jabois asevera que se ha mantenido bastante alejado del dolor y defiende en la medida de lo posible la idea que el periodista no debe cambiar el mundo, si no presentarlo tal y como es.

El  periodista reporta dolor, tristeza, desesperación, frustración, y el  hecho de que el dolor sea ajeno no significa que no afecte al periodista, en situaciones difíciles las penas de otros se convierten en propias, de una manera diferente indudablemente. Sin embargo, en ocasiones la actitud de temor y negación por parte de los periodistas de ser protagonistas de las experiencias dolorosas que otros están enfrentando, los obliga involuntariamente a perder algún tipo de empatía con el afectado, no es el caso de Manuel  Jabois que prefiere contar el dolor dándole más importancia al desarrollo del  acontecimiento sin caer un reportaje  lastimero.
 
Jesús Marchamalo en su intervención brindó una gran lista de libros de escritores y  ensayistas que sostuvieron el dolor entre sus líneas, el dolor vivido por la experiencia y el dolor que algunos sobrellevan como resultado del ejercicio de la escritura.

A través de sus años de lectura ha descubierto  que  la literatura que proviene del dolor es una literatura más honda, más profunda y cuenta con mayor prestigio que la literatura creada por aquellos que gozan el escribir.

No faltó la mención de algunos  escritores, ensayista y  poetas  que después de largas  sesiones de lecturas, recitales poéticos, y exposiciones de narrativa  decidieron ser parte de la lista sangrienta y dolorosa  de quienes reclaman para sí el derecho de dar por finalizada su existencia.

Lo cierto es que la literatura también es el sitio  preciso donde podemos mirar hacia atrás y describir el horror, el lugar donde podemos asomarnos al abismo y sostenernos sin caer. 

Por todo lo anterior,  no podemos negar que la literatura es y será una deslumbrante exploración del dolor, propio y ajeno. Un dolor que nos hace identificarnos, encontrarnos, vivirlo plenamente y finalmente contarlo.



7 de junio de 2017

Rulfo: Cien años entre llamas, murmullos y fantasmas.

Por Ian David Briceño Aguilar.

Rulfo no podía estar ausente en el desarrollo del Centroamérica Cuenta. Durante un conversatorio realizado la noche del pasado  jueves veintiséis de mayo  en el Teatro Bernard – Marie Koltes  de la Alianza Francesa. El escritor nicaragüense Sergio Ramírez, junto a los escritores mexicanos  Pedro de Isla, Héctor Aguilar Camín y el peruano Alonso Cueto, autor de Lágrimas Artificiales  recordaron la vida, obra y legado de quien era y sigue siendo una de las figuras más representativas de la literatura latinoamericana. Este conversatorio se realizó en conmemoración a los cien años  de su natalicio.

Llegué con muchas expectativas, puesto que Rulfo es uno de los prosistas que he disfrutado  en toda mi vida como  lector. Aunque  confieso haber abortado  dos veces la lectura de su obra insigne “Pedro Páramo”  y fue a la tercera que me aventuré a terminarlo. Como sabemos, Pedro Páramo no es  una novela narrativamente convencional, es decir, no es una novela  en donde los sucesos se desarrollen linealmente  en el tiempo ni en el espacio ficticio de la narración. Su simultaneismo  y desarrollo en donde Rulfo  cuenta la historia intercalando la primera y tercera persona solía perderme, por lo que abrumado ante tal situación decidía abandonarlo, hoy por hoy es uno de los libros que he releído para volver a disfrutarlo.

El escritor Alonso Cueto empieza  la conversación describiendo la obra de Rulfo como un espejo, un espejo que muestra la historia latinoamericana, una historia de fragmentos, desconexos, retazos, dispersión, fugas en todas direcciones y  en  donde está de alguna manera retratado quienes somos nosotros. “Es uno de los libros que más ha significado en mi vida” “Siempre lo tengo presente cuando escribo” confiesa el escritor refiriéndose a Pedro  Páramo.

Momentos después Sergio Ramírez  dio inicio a sus preguntas tejiendo los nombres de Rubén Darío, Juan Rulfo y Gabriel García Márquez, realiza una lectura de fragmentos propios de cada uno de ellos , en donde se evidencia claramente  la confluencia  e influencia en  textos casi similares  y pregunta: ¿Cuáles son esos signos mágicos que  hacen que el lenguaje presenten bordados parecidos? ¿Qué influye en estos? ¿Cuáles son esas influencias literarias, es decir Gabo leyendo a Darío; Gabo leyendo a Rulfo?

El escritor  Pedro de Isla responde  que cada uno de ellos trata de recuperar  parte de sus historias, y a su vez tratan de recuperar el lenguaje en tiempos diferentes. Más adelante en otra de sus intervenciones hizo hincapié en la unidad temática y de identidad  que existe en Latinoamérica a pesar de la distancia. “Todos somos hijos de juan Rulfo” afirma de manera categórica.

Por otro lado  para el escritor Héctor Aguilar, quien recientemente publicó un artículo en el diario EL PAIS,  el cual tituló “Los dos Rulfo”  manifiesta que en la obra de Rulfo está reflejada la violencia heredada y que siempre ha estado presente en México, asevera que García Márquez y Rulfo son dos escritores muy distintos desde el punto de vista que estético, y  que a pesar de asemejarse obtenían resultados distintos.  

Lo cierto es que en “El olor a la guayaba”, conversaciones con Plinio Apoyuelo Mendoza, Editorial Bruguera 1982, Gabriel García Márquez se refiere a Rubén como uno de los poetas que más influyó sus años juveniles y también devela la importancia de Darío en su obra.

Para muchos “El Otoño del Patriarca” es un homenaje que Gabriel realiza al Príncipe de las Letras Castellanas y evidencia claramente la influencia del último sobre el primero.

También está asentado que García Márquez dijo en muchas entrevistas que después de leer Pedro Páramo encontró nuevas maneras de afrontar sus propios proyectos.

Otro de los aspectos mencionados durante la velada fue el de las entradas, frases o entradillas, esas primeras líneas con que inician todas las historias y que precisamente son indiscutiblemente claves y determinantes para atrapar al lector. Sergio recuerda momentos en los que competía con  Carlos Fuentes a quien de los dos recordara y citara más entradas. “Fuentes sabia muchas entradas de Dickens, yo por mi parte siempre citaba la de Pedro Páramo” cuenta Ramírez.



Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera. Le apreté sus manos en señal de que lo haría; pues ella estaba por morirse y yo en plan de prometerlo todo” Pedro Páramo.

En el  artículo “Los dos Rulfo” Héctor Aguilar inicia de la siguiente manera: “Pienso en Rulfo y oigo las primeras palabras de Pedro Páramo. Pienso entonces, mexicana y sacrílegamente, que son mejores que las primeras de El Quijote” 

Sergio  pregunta a Cueto si la entrada de Pedro Páramo le parece mejor que la del Quijote o de la de Cien años de Soledad. Alonso Cueto quien a mi parecer evade inteligentemente la pregunta, se refirió a las entradas citando la del cuento de Rulfo “No oyes ladrar a los perros” y recita : “Tú que vas allá arriba, Ignacio, dime si no oyes alguna señal de algo o si ves alguna luz en alguna parte” seguido de eso destaca  una marca estilística de Rulfo como es la imprecisión, indefinición, inexactitud en el lenguaje: “alguna luz, en alguna parte, algo, como si fuera, habían unos pasos como de gente” Rulfo tenía la habilidad para introducirnos en esos  paisajes despoblados, desérticos, lugares habitados por fantasmas.

Ramírez además hizo mención del mito que ha circulado alrededor de Pedro Páramo desde hace muchos años, donde se rumora  que Juan Rulfo recibió ayuda en el ordenamiento de la novela y que hubo otros personajes que participaron en la confección de ella; novela que  inicialmente se titularía “Los murmullos”. Todavía en agosto de 2015, El Universal publicó en su suplemento cultural Confabulario una entrevista en la que el crítico literario Emmanuel Carballo insiste en la participación determinante de Arreola y Ali  Chumacero en la versión final.

Ramírez atestigua que en conversación sostenida con Tenorio  quien fungió como Director del Fondo de Cultura Económica de México, Tenorio le detalló  que recuperó el archivo original y revisó cuales fueron las correcciones que  le realizaron, constatando que la única corrección que se realizó fue la eliminación  de un párrafo escrito al final de la novela  en donde Rulfo agregaba cierto tipo de descripción de cómo murió Pedro Páramo.

Lo cierto es  creo que fielmente en la legitimad de Rulfo como lo asevera  Fabienne Bradu  ensayista, editora,  traductora y narradora francesa radicada en México en un ensayo titulado “El mito de Rulfo” “varias voces se conjugaron para fabricar a un Rulfo que rara vez el mismo desmentía. Sus amigos: Fernando Benítez, Juan José Arreola, Emilio José Pacheco, entre otros, son los ventrílocuos que llenaron los silencios de Rulfo entre cada entrevista, como si el autor del Llano en llamas les delegara la responsabilidad  de darle existencia por medio de las palabras” y quien además afirma que Rulfo sin duda alguna era  un autodidacta, pero no por eso menos que un erudito.

¿Por qué dejó de escribir, o al menos de publicar, Rulfo? Fue otras de las interrogantes desarrolladas. Ramírez hizo a la alusión al momento que el  escritor guatemalteco Augusto Monterroso, lo retrató como un zorro astuto en una de sus fábulas. Un Zorro escritor publicó un primer libro que tuvo mucho éxito y fue traducido; después, editó un segundo libro mucho mejor que el primero y que fue objeto de estudio por entendidos y profesores de literatura. Pero pasaron los años y el Zorro no quiso publicar de nuevo. Ante la insistencia de críticos y amigos que le exhortaban a publicar otro libro, se deshacía en excusas y con cansancio intentaba esquivar semejante acoso. Su razonamiento interior de astucia era implacable: “En realidad lo que estos quieren es que publique un libro malo; pero como soy el Zorro, no lo voy a hacer”. Lo cierto es que Rulfo se mantuvo firme y al parecer ni escribió ni publicó nada más.

Por su parte Gabriel García Márquez en vida declaró  “Yo nunca le pregunto a un escritor por qué no escribe más. Pero en el caso de Rulfo soy mucho más cuidadoso. Si yo hubiera escrito Pedro Páramo no me preocuparía ni volvería a escribir nunca en mi vida”. Para muchos  Pedro Páramo es el mejor poema de la literatura mexicana.

Rulfo se descubrió de pronto así mismo como un genio y se inhibió con su genialidad, era un escritor misterioso, era puro milagro distinto de la inmensa  mayoría de los escritores”, “No hay exegesis ni comidilla literaria  que pueda disminuir este hecho” afirma el escritor Héctor Aguilar Camín.

El conversatorio terminó con la lectura realiza por Héctor Aguilar de lo que fuera el último escrito original no firmado e incluido en una semblanza redactada por Guillermo Sheridan, un amigo muy cercano a Rulfo. El relato cuenta la historia sobre un caballo ciego y su dueño que quiere venderlo, pero el comprador le asegura que no se lo compra debido a que el dichoso animal está ciego. El vendedor insiste. Entonces el comprador se monta en el caballo para demostrar la equivocación del no-comprador. Lo espolea y le va dando rienda. Ya en el trote lo desmonta y el caballo sigue hasta que impacta contra una barda y cae al suelo. El dueño se arroja al polvo para auxiliar al caballo. Con tristeza y algo de rencor exclama: “¡Qué ciego va a estar! Lo que pasa es que a ese caballo ya todo le importa una chingada...”

Rulfo siempre tuvo una personalidad enigmática. Algunos historiadores dicen que siempre se mostró como una persona con una timidez excesiva, introvertida y demasiado silenciosa, razón por la que muchos lo consideraban una persona hostil; el mismo lo definió como una depresión de la que nunca podría liberarse, y fue lo que llevó a Rulfo a sumergirse por años en el alcohol y el tabaco. En algún punto de su vida dejó el alcohol, pero su hábito de colocarse un cigarrillo encendido entre los labios como un ritual inquebrantable, nunca lo pudo abandonar, fue lo que le produjo un cáncer de pulmón por el que finalmente moriría.

Cuando el nombre de Rulfo viene a mi mente suelo imaginármelo como un hombre descarnado, sensible pero siempre callado. Alguien que hablo cuando tenía que hacerlo, y utilizo la cantidad de palabras necesarias para expresarse, aun cuando en su cabeza se concentraba el ruido más silencioso del mundo. 


2 de junio de 2017

Objetivo Mordzinski: un viaje al corazón de la literatura hispanoamericana



“Objetivo Mordzinski: un viaje al corazón de la literatura hispanoamericana" se titula la retrospectiva que presenta fotos de Octavio Paz, Vargas Llosa, Sabato, Benedetti, Gelman y Osvaldo Soriano, entre muchos otros.

Esta exposición fotográfica que cuenta con 347 imágenes que Daniel Mordzinski reunió, desde el pasado jueves veintiséis de mayo, en el Centro Cultural de España en Nicaragua,  en armonía  con el desarrollo del Centroamérica Cuenta,  estará presente en nuestro país hasta el viernes catorce de julio.

Dedicada a la poeta Claribel Alegría, Sergio Ramírez y su esposa Tulita García, cuenta con el respaldo de la Acción Cultural Española y del V Encuentro de narradores Centroamérica Cuenta, evento al que asistieron escritores de 19 países.

En ella se exhibieron desde los primeros retratos, en los que Daniel Mordzinski registró a Jorge Luis Borges y Julio Cortázar, hasta las fotografías más recientes de nóveles autores.
Mordzinski nació en Buenos Aires en 1960. Conocido como ‘el fotógrafo de los escritores’, trabaja desde hace más de treinta años en un ambicioso «atlas humano» de la literatura iberoamericana.

Durante años se ha convertido en el mejor cómplice de tres generaciones de creadores. En entrevista anteriores ha declarado:  “Tal vez no haya actividad más íntima y solitaria que la de escribir. Una fotografía de un cantante o un bailarín en el escenario hablará seguramente del personaje y de su arte, pero la de un escritor escribiendo no nos aportará nada de la persona ni de su profesión. En mi caso buscando una linda historia en forma de foto. El respeto con el que los trato y retrato es sagrado. Sin duda el mérito es de todos esos escritores que me quieren y saben que hago mi trabajo movido, ante todo, por la admiración y el afecto, no por dinero o ambición” refiriéndose al registro de momentos íntimos y personales que han sido capturados por su lente.

Es el fotógrafo de numerosos encuentros literarios entre los que destacan los HAY FESTIVAL y  CENTROAMERICA CUENTA. Es corresponsal gráfico del diario El País de España.

Entre sus últimos libros publicados, se destacan Ciudades para A(r)mar, con Miguel Munárriz (Ámbito Cultural, 2016); A literatura na lente de Daniel Mordzinski (SESI-SP Brasil, 2016); Gabo, siempre (RandomHouse, 2015); Viaje al corazón del Hay Festival (RandomHouse, 2015); Cronopios (Alfaguara, 2014 Métailié, Francia); Nicaragua (Universidad de Veracruz, 2013); Últimas noticias del Sur, con Luis Sepúlveda (Ediciones de la Flor, 2012 y ediciones en Uruguay, España, Francia, Italia, Portugal, Grecia y China); Bogotá39 (Almadía, 2012); Mexique (Gallimard, 2010).

Acá te presentamos un paseo de lo que fue el dia de la inauguración. 














20 de mayo de 2017

"Las elegidas" de David Pablo.


Por Nelson Blass.

La Fundación Luisa Mercado, en su afán de poner la cultura a mano, presentó la noche de ayer, la película "Las elegidas" del productor mexicano  David Pablo, basada en la novela del mismo título del escritor mexicano Jorge Volpi. La exposición es parte del calendario de películas o documentales que toman como base historias de libros o vida de escritores previo a Centroamérica cuenta.

‘Las elegidas’ sigue a Ulises y Sofía, dos adolescentes enamorados que caen en las manos de Marcos, el padre de Ulises, quien obliga a su hijo a prostituir a chicas jóvenes, haciendo que Sofía sea su primera víctima. Así, Ulises termina por entrar al mundo que negó: el negocio de tráfico de mujeres que existe en su familia. El filme tiene una duración de 105 minutos y fue estrenada en el 2015. Ha obtenido 5 premios Ariel, incluyendo el de mejor película.

En el filme es necesario hacer a un lado la palabra prostitución, pues la trama gira alrededor del oscuro mundo de trata de blanca. Ulises es el segundo hijo de un proxeneta. Su hermano mayor, Héctor, es quien le provee los consejos de como enamorar y tener control sobre las víctimas escogidas. Producto de ese triángulo, las vidas de Sofía y Marta cambian radicalmente.

Ulises dando un giro al mito griego, se siente en su hábitat en las costas del mar, hasta ahí lleva a sus sirenas y las termina de conquistar. Una vez sus cuerpos salados por las aguas del mar, quedan así hasta sus muertes.

Cuatro escenas tienden a perpetuar el sufrimiento de las elegidas y la consolidación de la familia como abastecedora de placer. Las celebraciones constantes del cumpleaños número cincuenta y cuatro del padre de Ulises. La parrillada, los perros, los diálogos, la presentación de Héctor y su pregunta retórica de ¿Cómo te trata el negro? Refiriéndose a la elegida de turno. Todo lo anterior, como una ceremonia litúrgica para sentenciar a "Las elegidas" a una vida de ultrajes, pues éstas,  a como su nombre lo indica, son mujeres que han sido, en contra de su voluntad, elegidas para luchar contra ese oscuro mundo. Son mujeres engañadas, secuestradas, utilizadas sexualmente, golpeadas y en los casos más extremos, asesinadas cuando intentan escapar de ese mundo.

"Luisito, mira el mar" le dice Héctor a su pequeño hijo, como insinuando la adhesión y sustitución del pequeño al papel de su tío Ulises.

La última, Sofía de espalda y tras ella, Ulises, Héctor, sus padres y los niños jugando tranquilamente como si nada pasara, como si sus manos estuvieran libres de culpa. Así termina la película, Sofía dando la espalda a esa realidad, realidad que tal vez ella deba prolongar.






Trailer - Las Elegidas

13 de mayo de 2017

Centroamérica cuenta presenta: "327 Cuadernos" de Ricardo Piglia.

“Cuando uno lee  los diarios, lo más que  sorprende es la crudeza de la realidad “Sergio Ramírez 

Por Ian David Briceño Aguilar.

En víspera de la V Edición del  Centroamérica Cuenta, el día de ayer Viernes por la noche se llevó a cabo en el Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra la presentación del documental “327 cuadernos” sobre los diarios del recién fallecido escritor Ricardo Pligia, autor de la novela Respiración Artificial publicada en 1980.




El origen de la escritura del gran literato argentino Ricardo Piglia fue un diario que empezó a llevar en secreto en la adolescencia y que, 58 años después, suman 327 cuadernos idénticos, de tapa negra, considerados hasta hace poco como una leyenda literaria.

El filme registra a Piglia revisando por primera vez los cientos de cuadernos que constituyen su diario, un registro de más de medio siglo de vida. "Estoy seguro que si no hubiera empezado esa tarde a escribirlo, jamás hubiera escrito otra cosa." Afirma Pligia en el filme al referirse a los diarios.

El documental fue dirigido y protagonizado por cineasta argentino Andrés Di Tella. Hizo su aparición el 10 de septiembre del 2015 y coincidió con la publicación de Los diarios de Emilio Renzi, precisamente el alter ego empleado en sus diarios por el escritor cuyo nombre completo es Ricardo Emilio Piglia Renzi.



Conversatorio "327 Cuadernos Ricardo Pligia" en el Centro Cultural PAC
Marcelo Valle, Embajador de la República de Argentina en Nicaragua, junto a Sergio Ramirez
De Izquierda a derecha, respectivamente.


Al final la presentación hubo un conversatorio en el que participaron el Señor Sergio Ramírez y Marcelo Valle, Embajador de la República de Argentina en Nicaragua, en el que sale a relucir su admiración por la capacidad creadora de Pligia y de su manera particular de contar historias.

“Cuando uno lee los diarios, lo más que sorprende es la crudeza de la realidad "expresó Sergio Ramírez, quien alude también al momento del filme en que Pligia lee una página de su diario, donde narra  el encuentro que tuvo con su prima  quien estaba desnuda en el patio de la casa y se bañaba con agua de lluvia. Además hace referencia a la narración de  los conflictos que Pligia siempre sostuvo con su padre durante casi toda su vida. 

Marcelo Valle, señala la particularidad de Pligia de narrar historias eliminando al quien: “Alguien hablaba de algo, que había visto alguien que se lo había contado”: contar a través de otros.


El evento terminó a las 21:00 horas  y concluyó con un brindis. Por si te perdiste la presentación del documental por acá lo adjuntamos para que lo disfrutes.